Simular la identidad profesional: ¿es posible?

Licia Montagna
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¿Puede la simulación ayudar a desarrollar el profesionalismo médico, es decir, las normas de conducta y los valores éticos y deontológicos que caracterizan al médico?

» […] fue hace exactamente 20 años. Estaba de guardia en urgencias de la Clínica Universitaria Postel-Couperin. Era domingo y estábamos en medio del clásico frenesí nocturno: accidentes domésticos, infecciones eruptivas, suicidios abortados, abortos fallidos, resacas comatosas, infartos, convulsiones, embolias pulmonares, cólicos nefríticos, niños hirviendo como ollas, conductores como meetball, traficantes convertidos en coladores, indigentes en busca de refugio, mujeres golpeadas y maridos arrepentidos, adolescentes apedreados y catatónicos…. En fin, la típica noche de domingo en urgencias, y encima en luna llena».«.

Así comienza La larga noche del doctor Galván, una deliciosa novela corta de Daniel Pennac, que cuenta la historia de un joven médico que se debate entre el deseo de ser un «buen médico» y el hormigueo de ver su nombre en una tarjeta de visita. Lo hace de forma narrativa, lo que obliga a los lectores a entrar en el personaje e identificarse desde su perspectiva -es médico o no- sobre el significado y el valor de esta profesión en la actualidad. ¿Podemos seguir hablando de virtud cuando pensamos en esta profesión? ¿Qué acciones esperamos de los médicos? ¿Cuál creemos que es la finalidad de estas acciones? ¿Y qué deberes tienen para con los demás y para consigo mismos?

Estas son algunas de las cuestiones que subyacen a uno de los constructos más interesantes y, digamos, desafiantes de la literatura internacional: el concepto de profesionalismo médico e identidad profesional.

El profesionalismo médico es el conjunto de conocimientos, lenguajes, normas de conducta, valores éticos y deontológicos que caracterizan al ser médico. Se sitúa en el ámbito fronterizo de la ética médica o ética profesional o la forma en que los profesionales introyectan y actúan en función de los valores profesionales a los que se han adherido y que determinan la forma en que su actuación no sólo responde a la imagen profesional, a la que han decidido pertenecer, sino también a sí mismos. Esto es lo que se llama integridad.

Comenzó en 1995 con Proyecto Profesionalidad en 2002 Junta Nacional de Examinadores Médicos (EE. autoridad que gestiona la cualificación examen), lo incluyó en el proceso de certificación en la cualificación médica. Inicialmente basado en un modelo formativo puramente instructivo -‘yo te digo qué normas tienes que seguir’- en los últimos 10 años ha evolucionado hacia una idea de construcción de la identidad profesional, o activación de procesos que faciliten en el alumno y en el especialista la adhesión consciente y crítica a los principios y acciones a los que están llamados, como parte de su identidad profesional

En esta enseñanza se planifican métodos de formación centrados en pedagogías conductistas o cognitivistas (clases magistrales, PBL, CBL) o más exquisitamente constructivistas. En este caso, se favorecerán métodos como: actividades reflexivas, informes de casos, narraciones de pacientes encontrados en la sala, herramientas que incluyen en las llamadas Humanidades Médicas, una herramienta muy poderosa para el crecimiento profesional y humano.

Subyacente profesionalismo médico es un propósito cardinal de la profesión médica: la seguridad del paciente Una cultura de la seguridad requiere los más altos niveles de profesionalidad y existe una correlación entre el compromiso del médico y la calidad de la asistencia percibida por el paciente. Del mismo modo, un bajo nivel de profesionalidad se correlaciona con un mayor índice de burn out, tanto entre los médicos como entre los estudiantes.

Pero entonces, ¿qué papel desempeña la simulación? La simulación ofrece el mejor contexto para observar directamente las consecuencias de los comportamientos y desarrollar la concienciación y la capacidad de respuesta. La introducción intencionada de guiones y escenarios, que explicitan comportamientos que serían difíciles de observar y registrar de forma sistemática, permite poder trabajar no sólo aspectos de la relación con el paciente, sino del trabajo en equipo.

Además, el paciente simulado es un recurso adicional porque proporciona información directa sobre la experiencia del «paciente».

Se trata de pensar en la complejidad del diseño, que necesita sobre todo la formación de los profesores, de los tutores de los departamentos y de todos los que actúan en el proceso de formación. La construcción de este dispositivo ampliado es el requisito previo necesario para que profesionalidad de la formación y la simulación no sea sólo, como se ha escrito de Humanidades médicas «la guinda decorativa del pastel».

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Office for Medical Education - Faculty Development Coordinator Humanitas University View all Posts

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