#3 ​​​​De innovador de garaje a pionero de la simulación: el viaje de Ed Owens para transformar el entrenamiento en manipulación espinal

Redazione SIMZINE
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En los bulliciosos pasillos del IMSH 2025 en Orlando, un innovador con una historia única ocupó el centro del escenario en el podcast de vídeo Between 2 Simulators. Ed Owens, fundador de Hands on Teaching Tools, compartió su extraordinario viaje desde la biomecánica y la quiropráctica hasta el diseño de un innovador simulador para el entrenamiento en manipulación espinal.

Presentada por Jake Rahman, la entrevista arroja luz sobre el camino poco convencional de Ed, su creación innovadora y los desafíos de introducir nuevas ideas en entornos educativos tradicionales. Es una historia de persistencia, creatividad y fe en la mejora de los métodos de formación para la próxima generación de profesionales sanitarios.

De la biomecánica a la quiropráctica: el camino hacia la innovación

La carrera de Ed Owens comenzó con una profunda fascinación por la biomecánica. Después de estudiar ciencias de la ingeniería y mecánica en Georgia Tech, la curiosidad de Ed por el cuerpo humano le llevó a dedicarse a la quiropráctica.

«Pasé directamente de la escuela de ingeniería a la escuela de quiropráctica», explicó Ed. «Fue una progresión natural, combinando mis conocimientos de ingeniería con mi interés por la mecánica espinal».

Durante más de 40 años, Ed trabajó como quiropráctico, profundizando en la investigación y contribuyendo con numerosas publicaciones al campo. Su formación técnica le proporcionó una sólida base en mecánica, matemáticas y resolución de problemas, habilidades que resultarían esenciales para su siguiente proyecto.

Aportar innovación a la formación quiropráctica

El punto de inflexión en el viaje de Ed se produjo cuando el presidente de su facultad de quiropráctica destacó una laguna en los métodos de formación: la necesidad de un simulador basado en maniquíes para mejorar la práctica de la manipulación espinal.

Inspirado por esta idea, Ed comenzó a experimentar con diseños y materiales, combinando su experiencia en ingeniería con sus conocimientos clínicos.

«Empecé a desarrollar ideas y prototipos hasta que finalmente evolucionó hasta convertirse en un simulador de cuerpo entero», explicó Ed. El resultado fue una sofisticada herramienta de entrenamiento con sensores de presión, diseñada para proporcionar a los estudiantes información precisa sobre la colocación de las manos, la aplicación de la fuerza y la alineación de la columna vertebral.

Esta innovación tenía un objetivo claro: crear una forma más segura y eficaz para que los estudiantes practiquen técnicas de manipulación sin riesgo de lesionar a sus compañeros.

Las frustraciones de los métodos de entrenamiento tradicionales

Una de las principales motivaciones de Ed fue la ineficacia y el riesgo asociados a la formación quiropráctica tradicional.

«En las escuelas de quiropráctica, los estudiantes suelen practicar entre ellos», explicó Ed. «El problema es que los estudiantes no tienen experiencia; a veces son demasiado vacilantes o, peor aún, aplican demasiada presión y causan lesiones sin querer».

El maniquí de Ed resuelve este problema al proporcionar a los estudiantes una alternativa segura y eficaz. Los sensores integrados ofrecen información en tiempo real, mostrando a los alumnos exactamente cuánta presión están aplicando y dónde están colocadas sus manos.

«No siempre se puede saber si se está presionando en el lugar correcto», señaló Ed. «Con el maniquí, los sensores se iluminan y te lo dicen, sin necesidad de adivinar».

Del garaje a la línea de producción: construcción del simulador

Convertir su idea en realidad no fue fácil. Trabajando desde su garaje, Ed pasó largas horas perfeccionando su prototipo.

En 2020, la demanda de su producto aumentó cuando una universidad encargó 20 maniquíes para mantener activa la formación clínica durante la pandemia de COVID-19. Como los estudiantes no podían practicar entre ellos, el maniquí de Ed proporcionó una alternativa vital.

«Encargaron 20 unidades y las querían en cinco semanas», recuerda Ed. «El primer maniquí tardó seis meses en construirse, ¡pero de repente tuve que producir cinco a la semana!».

Con un equipo de 15 personas, Ed cumplió el plazo, consolidando la reputación de su producto como una solución práctica para la formación quiropráctica.

El viaje técnico: aprender nuevas habilidades

Aunque la formación de Ed en ingeniería y quiropráctica le ayudó a diseñar la estructura del maniquí, el desarrollo de las complejas características del simulador exigió nuevas habilidades.

«Tuve que aprender electrónica, integración de sensores y ciencia de los materiales», dijo Ed. «Desde el cableado de sensores hasta el moldeado de piel de silicona, fue una curva de aprendizaje enorme».

A pesar de los desafíos, la persistencia de Ed dio sus frutos, y su producto comenzó a llamar la atención en conferencias y eventos de simulación.

Conquistar el mercado: resistencia al cambio

A pesar de las reacciones positivas de estudiantes y profesionales, Ed se enfrentó a la resistencia de educadores y administradores, las personas responsables de aprobar nuevas herramientas de enseñanza.

«A los estudiantes y profesionales les encantó», compartió Ed. «Pero convencer a las escuelas de que invirtieran en el maniquí fue difícil. Muchas instituciones están ancladas en métodos tradicionales y dudan en aceptar el cambio».

Incluso ante este desafío, Ed sigue decidido a romper la resistencia. Cree que su maniquí tiene el potencial de transformar la educación quiropráctica, osteopática y de fisioterapia al mejorar la seguridad, la precisión y el desarrollo de habilidades.

El papel del marketing en la innovación

Aunque Ed logró diseñar un producto innovador, su comercialización resultó igual de difícil.

«Me di cuenta de que no podía hacerlo todo yo solo», admitió Ed. «Tuve que llamar a expertos en moldeado de silicona y electrónica, y ahora estoy trabajando con otros para mejorar mi marketing».

Este paso resultó esencial para dar a conocer su producto, especialmente en un campo en el que las innovaciones poco comercializadas suelen tener dificultades para ganar visibilidad.

«Algunas de las mejores herramientas nunca reciben la atención que merecen», señaló el presentador de podcasts Jake Rahman. «Es algo común en las pequeñas empresas: los innovadores se centran en crear el producto, pero olvidan la importancia de la promoción».

Combinación del aprendizaje táctil con las tecnologías emergentes

De cara al futuro, Ed prevé ampliar las capacidades de su maniquí mediante la integración de VR, AR e IA para crear experiencias de aprendizaje aún más inmersivas.

«Algo que le falta a la VR es la sensación táctil, la sensación de puntos de presión reales», explicó Ed. «Combinar mi maniquí con la VR proporcionaría lo mejor de ambos mundos: aprendizaje visual con realismo práctico».

También ve potencial para escenarios impulsados por la IA, en los que los estudiantes pueden recibir comentarios adaptativos y rutas de aprendizaje personalizadas en función de su rendimiento.

Una visión de futuro

Cuando se le preguntó sobre su objetivo final, la respuesta de Ed fue clara:

«Me encantaría ver mi maniquí en todas las escuelas de quiropráctica, osteopatía y fisioterapia», dijo. «Creo que esta herramienta puede cambiar la forma en que los estudiantes se forman y mejorar la calidad de la atención a los futuros pacientes».

Inspirándose en la evolución de los maniquíes de RCP, Ed prevé que su producto siga un camino similar: convertirse en una herramienta esencial en la educación médica en todo el mundo.

Reflexiones finales: un proyecto apasionante con un propósito

El viaje de Ed Owens, de quiropráctico a innovador de garaje y pionero de la simulación, es un poderoso recordatorio de cómo la innovación a menudo comienza con una idea simple y un compromiso para resolver problemas del mundo real.

Su historia destaca la dedicación necesaria para convertir un concepto en un producto tangible, así como la perseverancia necesaria para desafiar los métodos de capacitación obsoletos.

«La innovación no consiste solo en crear algo nuevo», concluyó Ed. «Se trata de mejorar lo que ya existe y de dar a los estudiantes mejores herramientas para triunfar».

Con su pasión, ingenio y fe inquebrantable en el valor de la formación práctica, Ed Owens ha creado algo más que un producto: está dando forma al futuro de la simulación sanitaria.

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