La simulación en el ámbito sanitario se reconoce hoy en día como una herramienta estratégica para mejorar la calidad de los sistemas sanitarios, pero la figura del especialista en tecnologías de simulación (STS) sigue sin estar bien definida, con una gran variabilidad terminológica y de competencias a nivel nacional e internacional. Aquí analizamos el perfil profesional del STS a través de una revisión narrativa de la literatura publicada entre 2014 y 2024, incluyendo 9 fuentes seleccionadas entre estudios revisados por pares y documentos estratégicos nacionales. La investigación pone de manifiesto la heterogeneidad de los términos utilizados para la profesión, las diferencias en las vías de formación y las competencias articuladas en ocho macroáreas, desde las tecnologías audiovisuales hasta la formación, la investigación y la gestión de los centros de simulación. Aunque las certificaciones internacionales como CHSOS proporcionan herramientas de estandarización, en Italia y en Europa siguen existiendo lagunas en las vías de formación y en la regulación.
Research Article
Introducción
En las últimas décadas, el panorama de la formación sanitaria ha experimentado una transformación significativa gracias a la introducción de las tecnologías de simulación. Lo que inicialmente representaba un enfoque innovador y experimental, hoy en día se reconoce como una metodología didáctica basada en sólidas pruebas científicas, capaz de garantizar el desarrollo de competencias tanto clínicas como transversales en contextos controlados y sin riesgos para los pacientes (Issenberg et al., 2005).
Paralelamente a la evolución tecnológica de los sistemas de simulación, ha surgido la necesidad de contar con profesionales altamente especializados en la gestión de los aspectos técnicos y operativos de los centros dedicados a esta metodología formativa (Rosen, 2008). Esta necesidad ha dado lugar a la figura del especialista en tecnologías de simulación (STS), un profesional que hoy en día se encuentra en el centro de un debate académico y profesional aún en evolución.
Sin embargo, la definición de este nuevo perfil profesional presenta diversas complejidades que surgen al analizar la literatura internacional, donde existen notables discrepancias terminológicas y funcionales que ponen de relieve una estandarización del papel y las competencias asociadas (Lowther y Armstrong, 2023). Esta variabilidad refleja probablemente la naturaleza interdisciplinaria de la simulación en el ámbito médico, que se nutre de campos tan diversos como la ingeniería biomédica, la pedagogía médica y las ciencias cognitivas.
El contexto italiano ha experimentado un importante desarrollo normativo con la publicación, en julio de 2022, del documento estratégico nacional elaborado por el Ministerio de Sanidad. Este documento ha supuesto el primer intento institucional de definir formalmente la figura del STS, especificando sus ámbitos de competencia y responsabilidades profesionales (Ministerio de Sanidad, 2022). A pesar de este importante avance, siguen existiendo cuestiones fundamentales sobre las vías de formación más adecuadas, los sistemas de certificación que deben adoptarse y los estándares mínimos de competencia que deben garantizarse.
La presente revisión surge de la voluntad de contribuir a la definición de este perfil profesional mediante un análisis sistemático de la bibliografía disponible, con el objetivo de identificar y caracterizar la función del especialista en tecnologías de simulación, prestando especial atención a las competencias consideradas esenciales, a las oportunidades formativas existentes y a los diferentes modelos de certificación profesional adoptados tanto en el panorama nacional como en el internacional.
Resultados
El proceso de selección identificó inicialmente 57 estudios que, tras un cribado basado en el análisis de títulos, resúmenes y año de publicación, condujo a la selección de 7 artículos, 1 texto científico de referencia y 1 documento nacional, lo que dio lugar a un corpus final de 9 fuentes que constituyeron la base del análisis realizado en este trabajo.
El análisis de la bibliografía seleccionada permitió identificar cuatro macroáreas de interés relacionadas con la figura del especialista en tecnologías de simulación, poniendo de relieve tanto los aspectos críticos existentes como las perspectivas de desarrollo de esta profesión emergente.
Variabilidad terminológica y definiciones profesionales
Una de las principales críticas que ha surgido se refiere a la heterogeneidad terminológica utilizada para identificar esta figura profesional. La bibliografía internacional presenta una multiplicidad de denominaciones y la diversidad de los contextos operativos en los que opera. Lowther y Armstrong (2023) utilizan el término «técnicos de simulación», mientras que Ahmed et al. (2022) se refieren a «especialistas en tecnología de simulación». Roche et al. (2022) introducen la definición de «técnicos de simulación sanitaria (HST)», equiparándolos a «especialistas en operaciones de simulación». Bailey et al. (2015) optan por «simulación sanitaria», mientras que Crawford et al. (2019) los definen como «especialistas en simulación sanitaria (HSTS)».
Esta variedad terminológica refleja los diferentes orígenes disciplinarios de los profesionales que desempeñan esta función, que abarcan desde el ámbito sanitario tradicional (enfermeros, médicos, doctorandos) hasta la ingeniería, la informática, las telecomunicaciones y las ciencias de la educación. Como señalan Lowther y Armstrong (2023), el especialista en tecnologías de simulación es «ese profesional especializado en las tecnologías y métodos utilizados para la planificación, preparación y ejecución de eventos de formación y educación sanitaria basados en la simulación», lo que lo convierte en un miembro esencial de cualquier equipo de simulación.
Roche et al. (2022) destacan aún más la complejidad de encontrar una definición, describiendo al STS como «una función polifacética» caracterizada por una amplia gama de competencias en términos de conocimientos, habilidades y actitudes difíciles de identificar y estructurar. Esta falta de claridad genera dificultades significativas en la búsqueda de candidatos adecuados, hasta tal punto que la encuesta de Crawford et al. (2019) entre los directores de centros de simulación de EE. UU. reveló que solo el 2 % de los encuestados había logrado identificar a personas con la formación adecuada para ocupar estos puestos.
Marco de competencias y competencias específicas
La identificación de las competencias básicas es un aspecto crucial para la estandarización del perfil profesional. Dos organizaciones internacionales han desarrollado marcos de competencias específicos: SimGHOSTS (The Gathering of Healthcare Simulation Technology Specialists) y SSH-SOTS (Society for Simulation in Healthcare – Simulation Operations and Technology Section). Ambas sociedades elaboraron esquemas estructurados utilizando el método Delphi en 2013, con SSH que prevé cinco áreas de competencia y SimGHOSTS que identifica ocho: (1) tecnologías audiovisuales, (2) tecnologías de la información, (3) formación, (4) terminología y práctica sanitaria, (5) gestión, (6) investigación y evaluación, (7) simulación y (8) técnicas teatrales.
En el ámbito de las tecnologías audiovisuales, las competencias específicas incluyen el uso de equipos digitales complejos (cámaras fotográficas, cámaras de vídeo, mezcladores de audio/vídeo, software de grabación), la configuración y el mantenimiento de sistemas audiovisuales, la realización de grabaciones y la edición, así como la gestión y el archivo de contenidos multimedia. En lo que respecta a las tecnologías de la información, el STS debe poseer competencias en la instalación y el mantenimiento de infraestructuras informáticas, la gestión de servidores y sistemas de gestión del aprendizaje, el soporte técnico a los usuarios y la garantía de la seguridad informática. La gestión de simuladores es quizás el área más especializada, ya que requiere conocimientos profundos para la instalación, la configuración, el control del funcionamiento y la resolución de problemas de los diferentes dispositivos. Como señalan Crawford et al. (2019), el STS suele ser «la única persona con un conocimiento completo de las características y el funcionamiento de una herramienta de formación simulada», asumiendo amplias responsabilidades que incluyen el mantenimiento preventivo, la gestión del inventario y la coordinación de las reparaciones. Ahmed et al. (2022) subrayan la importancia de las competencias de mantenimiento, que incluyen la revisión de los manuales técnicos, la supervisión de los mecanismos internos, la prevención del deterioro y la gestión de las configuraciones operativas.
El aspecto teatral y escenográfico completa el cuadro de competencias, ya que requiere creatividad en la preparación de atrezo, paisajes sonoros, iluminación y técnicas de moulage para maximizar el realismo sensorial del entorno de aprendizaje.
Impacto operativo y vías de formación
El impacto de los STS en el ecosistema de la simulación médica ha sido objeto de investigaciones específicas. Sibbald et al. (2019) demostraron que la presencia de STS reduce significativamente la carga cognitiva de los instructores, lo que les permite centrarse en la observación de los alumnos y en la adaptación de los escenarios, en lugar de en la gestión técnica de los equipos. Este aspecto pone de relieve el valor añadido que estos profesionales aportan a la calidad formativa global.
Desde el punto de vista de los itinerarios formativos, la investigación realizada por Crawford et al. (2019) sobre 67 ofertas de trabajo identificó diferentes niveles de acceso a la profesión. Para los puestos de nivel inicial, generalmente se requiere un título de secundaria acompañado de cualificaciones profesionales o certificaciones sanitarias específicas. Los puestos intermedios, por su parte, requieren titulaciones universitarias o combinaciones equivalentes de formación y experiencia en los sectores de la informática, los audiovisuales o la sanidad.
La certificación más reconocida a nivel internacional es la CHSOS (Certified Healthcare Simulation Operations Specialist) ofrecida por la SSH, requerida en el 15 % de los puestos analizados. Esta certificación se centra en los aspectos prácticos de la simulación, incluyendo los diferentes tipos de simuladores, dispositivos audiovisuales, gestión de programas e inventario, con elementos de diseño didáctico y conceptos sanitarios básicos.
Hughes et al. (2020) desarrollaron y validaron la herramienta E-TeCHS (Evaluation of Technical Competency in Healthcare Simulation) a través de dos ciclos del método Delphi, identificando cinco competencias básicas: uso del software durante las simulaciones, programación de los simuladores, mantenimiento básico, montaje y desmontaje de los equipos y apoyo audiovisual para los escenarios.
El contexto italiano: perspectivas normativas y operativas
En el panorama italiano, el Ministerio de Sanidad proporcionó en julio de 2022 la primera definición institucional del especialista en tecnologías de simulación a través de las «Directrices sobre el desarrollo de la simulación en la sanidad en Italia». El documento, fruto del trabajo de una mesa técnica creada por Decreto Ministerial de 7 de abril de 2022, define al STS como un profesional con «la competencia adecuada para planificar y ejecutar todos los aspectos operativos y técnicos de las actividades de aprendizaje simulado».
Las competencias identificadas por la mesa técnica italiana, y recopiladas en un documento de posición publicado recientemente (Ingrassia et al., 2025), incluyen ocho áreas específicas: (1) diseño de actividades y escenarios en colaboración con los facilitadores, (2) montaje y preparación de los entornos simulados, (3) gestión y asistencia técnica durante las actividades, (4) uso y mantenimiento de los dispositivos, (5) diseño e implementación de soluciones tecnológicas avanzadas (realidad virtual, aumentada, impresión 3D), (6) diseño de soluciones para la inmersión a través del moulage, (7) apoyo didáctico a los facilitadores y usuarios, y (8) contribución a la planificación estratégica de la infraestructura técnica.
Este enfoque italiano presenta elementos de convergencia con los marcos internacionales, pero mantiene especificidades relacionadas con el contexto sanitario nacional y las peculiaridades organizativas del sistema educativo italiano. El documento ministerial subraya explícitamente que no hay «ninguna presunción de exhaustividad» en el trabajo realizado, reconociendo la complejidad del tema y la necesidad de nuevos desarrollos normativos y operativos.
Discusión
Los resultados de este estudio se inscriben en un contexto científico que pone de relieve la creciente importancia de la estandarización profesional en el campo de la simulación sanitaria, como lo demuestran las recientes iniciativas de las principales organizaciones internacionales y las pruebas empíricas emergentes.
Estandarización profesional: de la fragmentación a la convergencia
La variabilidad terminológica identificada en nuestros resultados refleja un problema más amplio reconocido por las principales sociedades científicas internacionales. La SSH ha desarrollado el programa CHSOS precisamente para proporcionar «un término genérico inclusivo que incorpore muchas funciones diferentes en las operaciones de simulación sanitaria, incluyendo técnico de simulación y especialista en tecnologías de simulación», reconociendo explícitamente la fragmentación terminológica que ha surgido de nuestro análisis.
Este enfoque de estandarización encuentra respaldo en las pruebas de la literatura científica, donde Cook et al. (2011), en una revisión sistemática de 609 estudios sobre simulación médica, destacaron que la eficacia de las intervenciones formativas depende significativamente de la calidad del apoyo técnico y operativo. La reciente revisión exploratoria de Tellefson et al. (2025) confirmó la importancia del papel del simulation technician en la educación en ciencias de la salud, destacando la necesidad de una mayor definición profesional. La convergencia hacia estándares comunes se ve respaldada además por los Healthcare Simulation Standards of Best Practice™ desarrollados por la International Nursing Association for Clinical Simulation and Learning (INACSL. 2021). Estas normas, definidas como «políticas establecidas por consenso y aprobadas por un organismo reconocido que proporciona criterios y elementos necesarios para alcanzar los resultados de la simulación», proporcionan un marco estructurado para el desarrollo de experiencias de simulación eficaces, en el que la figura del STS asume un papel crucial.
Impacto en la calidad de la formación: evidencia empírica
La importancia operativa de los STS, que se puso de manifiesto en el trabajo de Sibbald et al. (2019), confirma lo ya indicado en el metaanálisis de Motola et al. (2013), que analizó más de 600 estudios y puso de relieve asociaciones significativas entre la formación basada en la simulación y la mejora de los resultados en cuanto a conocimientos, habilidades y comportamientos, así como efectos moderados en los resultados relacionados con los pacientes, lo que sugiere que la eficacia de la simulación también depende de la calidad del apoyo técnico y operativo.
Evolución del perfil de competencias: hacia un modelo integrado
El marco de competencias de ocho dominios identificado por SimGHOSTS y SSH-SOTS, que surgió del análisis, representa un intento de sistematización que encuentra paralelismos en las pruebas científicas más recientes. Roche et al. (2022), en un estudio de métodos mixtos, identificaron competencias similares mediante el análisis de descripciones de puestos de trabajo y entrevistas semiestructuradas, lo que confirma la naturaleza polifacética de la función.
La definición de SSH de especialista en operaciones como «persona cuya función principal es la implementación y la realización de una actividad de simulación mediante la aplicación de tecnologías de simulación, como ordenadores, audiovisuales o tecnologías de red» coincide con los ámbitos de competencia identificados en nuestro estudio, lo que sugiere un consenso emergente en la comunidad científica internacional.
La introducción de la certificación CHSOS-Advanced (CHSOS-A) por parte de SSH representa un reconocimiento de la evolución del perfil profesional. Esta certificación basada en un portafolio está destinada a los «líderes en operaciones de simulación sanitaria» y «distingue a aquellos que han demostrado ser especialistas operativos avanzados en su práctica y sirven de mentores y ejemplos para otros en el campo», lo que refleja la transición de competencias puramente técnicas hacia un perfil más estratégico y formativo.
Perspectivas de investigación y desarrollo futuro
El contexto italiano, con sus directrices ministeriales de 2022, se posiciona de manera innovadora con respecto al panorama internacional, integrando elementos de diseño estratégico y tecnologías emergentes. Este enfoque anticipa desarrollos que podrían influir en las futuras normas internacionales, especialmente en la integración de la realidad virtual, la realidad aumentada y la inteligencia artificial en los programas de simulación. Todavía no existen directrices europeas claras y consensuadas en este ámbito, ya que aún no se ha analizado globalmente.
Implicaciones para la práctica y las políticas sanitarias
Las Normas de Acreditación SSH, que examinan «los procesos y resultados de los programas de simulación en la evaluación, la investigación, la enseñanza/educación y la integración sistémica» y se «actualizan periódicamente», proporcionan un marco para la integración de los STS en los sistemas sanitarios. El creciente énfasis en la acreditación de los centros de simulación pone de relieve la importancia de contar con profesionales cualificados para garantizar unos altos estándares de calidad.
La experiencia internacional sugiere que la inversión en la formación y certificación de los STS representa una estrategia rentable para mejorar la eficacia de los programas de formación sanitaria. Sin embargo, sigue siendo necesaria más investigación para cuantificar el retorno de la inversión y desarrollar modelos económicos sostenibles para la integración de estos profesionales en los sistemas sanitarios nacionales.
La convergencia entre las normas internacionales y los enfoques nacionales, puesta de manifiesto por la comparación entre los marcos SSH/SimGHOSTS y las directrices italianas, sugiere la posibilidad de desarrollar normas globales que mantengan la flexibilidad para las especificidades locales, un elemento crucial para la movilidad profesional internacional y el intercambio de buenas prácticas.
Conclusiones
Esta revisión narrativa de la literatura tenía como objetivo describir la figura y las competencias del especialista en tecnologías de simulación (STS). Del análisis de las fuentes se desprende la naturaleza polifacética de esta función y la complejidad de definir una formación única. Organizaciones internacionales como SimGHOSTS han propuesto marcos estructurados, identificando ocho macroáreas de competencia, mientras que a nivel nacional, la Mesa Técnica del Ministerio de Sanidad (2022) ha representado el primer intento institucional de definir en Italia la figura del STS y las competencias que se esperan de él.
Un elemento central que se desprende es la importancia de considerar al STS como parte integrante de un equipo de simulación, en el que cada función, desde la del formador hasta la del operador técnico, contribuye de manera esencial al éxito de la experiencia formativa. Los STS, en particular, desempeñan una función crucial a la hora de garantizar la fluidez de los escenarios, reduciendo la carga cognitiva de los instructores y permitiendo ofrecer experiencias altamente inmersivas. A través de competencias transversales que abarcan desde el ámbito audiovisual hasta la informática, pasando por la escenografía, estos profesionales permiten potenciar la eficacia de las sesiones de análisis y, en consecuencia, el aprendizaje de los alumnos.
Materiales y métodos
Para explorar el perfil profesional del especialista en tecnologías de simulación, se llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura científica publicada entre 2015 y 2025, un periodo elegido para captar los recientes avances de un sector en rápida evolución, teniendo en cuenta que la figura del STS ha comenzado a consolidarse precisamente en la última década.
La estrategia de investigación incluyó cinco de las principales bases de datos biomédicas: PubMed, CINAHL, Embase, Scopus y PsychInfo, utilizando palabras clave específicas, entre ellas «simulation technician», «healthcare simulation technician», «simulation technology specialist», «healthcare simulation operations» y «simulation technologist». Los términos se han relacionado mediante operadores booleanos para maximizar la sensibilidad de la investigación y captar la variedad terminológica presente en la literatura internacional.
Se han incluido publicaciones en inglés, alemán e italiano, con un enfoque específico en la figura del técnico o especialista en simulación, prestando especial atención a la descripción de las competencias, funciones y responsabilidades asociadas a esta profesión. Se han tenido en cuenta tanto los estudios empíricos como las contribuciones teóricas, siempre que aportaran elementos útiles para la caracterización del perfil profesional.
Se han excluido todas las contribuciones que no mostraban una relevancia directa con el tema de la investigación, la literatura gris no sometida a revisión por pares y los informes de casos individuales sin elementos de generalización.
BIBLIOGRAFÍA
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