Desde la neurocirugía pediátrica hasta la simulación inmersiva, Maxime Ross explica cómo la experiencia clínica ha dado lugar a una nueva forma de aprender los procedimientos sanitarios, basada en la perspectiva en primera persona, el aprendizaje mimético y sólidas evidencias científicas.
Una exclusiva de SIMZINE basada en la entrevista del podcast SIM Moove con Maxime Ros.
Ver no es suficiente: los límites del aprendizaje tradicional
Ross relata cómo, durante su formación quirúrgica, experimentó una frustración compartida por muchos residentes: estar presente no significa necesariamente comprender. En el quirófano, el aprendiz observa, pero a menudo no ve lo que realmente importa. El ángulo visual es incorrecto, el gesto está parcialmente oculto y, sobre todo, no hay acceso al proceso de toma de decisiones del experto.
De aquí surge una pregunta tan simple como radical: ¿cómo archivar y transmitir un conocimiento compuesto de microdecisiones, tiempos, prioridades y atención selectiva?
Simulación in situ de alto riesgo: cuando el debriefing no es opcional
Uno de los elementos más memorables de la transcripción es la descripción que hace Oriot de las simulaciones in situ sin previo aviso que se utilizan para la acreditación de urgencias pediátricas en Quebec. No se trataba de simulacros amistosos. Los equipos podían ser llamados al servicio de urgencias sin previo aviso y encontrarse de repente en una simulación: interprofesional, compleja y muy cercana a la presión clínica real.
Los evaluadores observaban (a veces filmaban) y el informe posterior no era una charla rápida. Podía ser largo e involucrar a todos, porque las consecuencias eran reales: el rendimiento podía influir en que el centro mantuviera la autorización para recibir pacientes pediátricos durante los meses siguientes.
Ese contexto es importante. Replantea el informe como una herramienta para la preparación del sistema y la reducción de riesgos, no como una cortesía al final de la formación. Cuando hay mucho en juego, no se puede permitir una sesión informativa vaga, crítica o puramente instructiva. Se necesita un método que revele cómo tomó el equipo las decisiones y cómo el sistema influyó en ellas.
La perspectiva en primera persona como herramienta educativa
La respuesta toma forma en el concepto de First Person View: permitir que el estudiante vea exactamente lo que ve el profesional mientras realiza un procedimiento. No se trata de un vídeo demostrativo tradicional, sino de una experiencia inmersiva que reconstruye el gesto clínico desde el punto de vista del operador.
Este enfoque aprovecha los mecanismos del aprendizaje mimético y la activación de las neuronas espejo, situándose en un espacio a menudo descuidado en la formación sanitaria: el que existe entre la teoría y la primera ejecución práctica. Un paso intermedio que prepara la mente incluso antes de la mano.
Un ecosistema formativo, no solo una tecnología
Con el tiempo, esta intuición se transformó en una plataforma de tutoriales inmersivos accesibles desde smartphones y visores de realidad virtual, pensada para estudiantes, profesionales sanitarios, equipos interprofesionales y cuidadores. Los contenidos están estructurados por capítulos, enriquecidos con referencias anatómicas y diseñados para integrarse en itinerarios de blended learning, sin sustituir el papel del docente.
En este modelo, la simulación no es un evento aislado, sino un elemento integrado en el recorrido formativo global, que favorece la comprensión, la seguridad y la reducción de errores.
Evidencia, investigación y legitimación científica
Un aspecto central destacado en el episodio es el trabajo de validación científica. Los estudios realizados muestran que la experiencia inmersiva en primera persona permite ejecutar los procedimientos con mayor rapidez y con un número significativamente menor de errores, sin perjudicar el aprendizaje teórico.
El mensaje es claro: la realidad virtual no elimina al docente, sino que potencia su eficacia, especialmente cuando el objetivo es transformar conocimientos abstractos en competencias operativas.
Mensaje final
La simulación no es una cuestión de tecnología, sino de intencionalidad pedagógica. Cada herramienta tiene su indicación, del mismo modo que en medicina cada intervención tiene su contexto. La realidad virtual funciona cuando responde a una necesidad concreta y cuando se integra en un ecosistema formativo coherente.
Como subraya Ross, hoy ya existen numerosas evidencias y experiencias de las que aprender. El reto no es inventar siempre algo nuevo, sino comprender dónde y por qué utilizar lo que ya tenemos, colocando en el centro el gesto clínico, el proceso de toma de decisiones y, sobre todo, a quien aprende.
Conversación completa disponible en francés en SIM Moove
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