Manual de simulación con bajos recursos para instituciones sanitarias
Armijo-Rivera S., Ferré A., Torres D. (Eds.)
Sociedad Chilena de Simulación Clínica (SOCHISIM), 2025
978-3-030-15377-9

La simulación clínica se ha consolidado en las últimas décadas como una herramienta fundamental para la formación de profesionales sanitarios y la mejora de la seguridad del paciente. Sin embargo, su implementación suele asociarse a centros altamente equipados y a importantes inversiones tecnológicas. El Manual de simulación con bajos recursos para instituciones sanitarias, editado por Soledad Armijo-Rivera, Andrés Ferré Contreras y Daniel Torres Agüero, propone una mirada diferente: demostrar que la simulación también puede ser accesible, contextualizada y sostenible incluso en entornos con recursos limitados.
La obra representa un esfuerzo colaborativo entre profesionales de distintas disciplinas y países de Iberoamérica.
De hecho, el trabajo reúne las perspectivas de enfermeras, médicos, fisioterapeutas y otros profesionales comprometidos con la enseñanza clínica, la mejora continua y la seguridad del paciente.
La Sociedad Chilena de Simulación Clínica (SOCHISIM), impulsora de esta iniciativa, plantea el manual como un instrumento para fortalecer redes de colaboración entre sociedades científicas y comunidades educativas. Este espíritu de cooperación se refleja también en la decisión de publicar el manual en formato digital de acceso gratuito, facilitando su difusión y uso en múltiples instituciones.
Una propuesta alineada con la equidad en educación sanitaria
El manual parte de una premisa clara: la simulación no debe considerarse un lujo reservado a instituciones con grandes presupuestos. En muchos contextos, no solo en América Latina, sino en diferentes partes del mundo, los equipos de salud deben formar profesionales y mejorar sus procesos asistenciales en entornos donde los recursos materiales y tecnológicos son limitados. En este escenario, la simulación de bajo costo se presenta como una estrategia pedagógica poderosa que puede contribuir a reducir brechas educativas y promover la equidad.
Los autores conectan esta propuesta con el reciente Consenso Global sobre Práctica Basada en Simulación en Salud, que posiciona la equidad como uno de los principios clave para garantizar el acceso a metodologías formativas de calidad en todo el mundo. Desde esta perspectiva, el manual invita a reconsiderar el concepto de «bajos recursos»: no como sinónimo de menor calidad, sino como una oportunidad para aplicar creatividad pedagógica, ingenio y adaptación al contexto.
Un manual práctico orientado a la implementación
Uno de los principales valores de la obra es su enfoque eminentemente práctico. El manual está estructurado en capítulos breves y accesibles que orientan al lector en las distintas etapas necesarias para implementar simulación en entornos clínicos reales. En lugar de centrarse exclusivamente en la teoría, ofrece recomendaciones concretas para planificar, desarrollar y evaluar actividades de simulación utilizando recursos disponibles en la práctica cotidiana.
El texto está especialmente dirigido a instituciones sanitarias que poseen interés formativo pero que no cuentan con centros de simulación consolidados. Entre los contextos donde puede resultar particularmente útil se incluyen hospitales comunitarios, centros de salud familiar, servicios de urgencia, maternidades y equipos docentes que desean realizar simulación directamente en el entorno asistencial.
Tipos de simulación implementables
El manual presenta ejemplos de cómo implementar distintos tipos de simulación adaptados a contextos de recursos limitados. Entre ellos se incluyen:
- Entrenamiento en procedimientos clínicos básicos, como intubación, punción lumbar o reanimación, utilizando modelos simples o materiales disponibles en el entorno clínico.
- Simulación de situaciones clínicas complejas, mediante el uso de equipos reales y pacientes simulados, integrando la actividad dentro del flujo de trabajo habitual de los servicios.
- Entrenamiento en habilidades no técnicas, como liderazgo, comunicación clínica y trabajo en equipo, competencias fundamentales para la seguridad del paciente.
Una característica interesante es la distinción entre simulaciones proactivas y reactivas. Las primeras corresponden a actividades planificadas con fines educativos, mientras que las segundas se desarrollan como respuesta a eventos adversos o a brechas detectadas en la práctica clínica. Este enfoque permite integrar la simulación dentro de estrategias de mejora continua y cultura de seguridad.
LEE TAMBIÉN