En Padua, en torno a la misma mesa, el Ayuntamiento, Agenas, cuatro Regiones, una dirección sanitaria, una universidad y la sociedad científica. La pregunta era una sola: qué hace falta para que la simulación pase a formar parte de la gobernanza clínica. Las respuestas hablan de innovación, de alianzas y de regulación del sector.
55.000 euros en total procedentes de los fondos del Decreto Ministerial del 27 de mayo de 2022. Once mil euros por centro para los cinco centros censados. Salvatore Ferro, que gestionó esa partida para Emilia-Romaña, los definió como «una piedra lanzada al agua»: una cifra exigua gastada para poner en marcha un movimiento desde abajo.
Es a partir de este tipo de detalles como se entiende en qué punto estamos. La simulación italiana cuenta con una comunidad profesional madura, una sociedad científica con dieciséis años de historia y centros universitarios de nivel europeo. Pero los presupuestos se cuentan en decenas de miles de euros.
La mesa redonda «La simulación y la integración en el servicio clínico», moderada por Pier Luigi Ingrassia, director científico del Centro Cantonal de Simulación del Cantón del Tesino y expresidente de la sociedad europea de simulación SESAM, se celebró en el marco del congreso «Simulación en Sanidad. Herramienta para la seguridad de la atención», organizado por la Universidad de Padua en colaboración con la Sociedad Italiana de Simulación en Medicina (SIMMED), y trató de reconstruir toda la cadena de valor: desde el ciudadano que se beneficia de ella hasta el centro hospitalario que la presta. El punto de llegada compartido es el reposicionamiento de la simulación como herramienta de gobernanza clínica y de gestión del riesgo.
Se parte del ciudadano y del territorio
La Dra. Margherita Cera, concejala del Ayuntamiento de Padua, hizo hincapié en el papel que una administración municipal puede asumir para poner en valor la simulación no solo como excelencia académica, sino como patrimonio de toda la comunidad ciudadana. En un contexto histórico caracterizado por una creciente y alarmante desconfianza de los ciudadanos hacia el sistema sanitario, el Ayuntamiento puede promover una alianza con las instituciones sanitarias locales para reforzar la confianza de la población en las competencias del sistema. Este objetivo adquiere especial relevancia en una ciudad como Padua, cuya demografía muestra un envejecimiento progresivo (100 menores de 14 años por cada 256 mayores de 65), con el consiguiente aumento de la necesidad de una atención clínica eficiente y segura.
La concejala subrayó además que la simulación, entendida como metodología, puede trasladarse también a otros ámbitos de la administración pública, abriendo interesantes espacios de contaminación e intercambio de buenas prácticas entre la sanidad y otras áreas de innovación de los servicios al ciudadano.
El marco normativo nacional
El Dr. Emanuele Sebastiani ilustró el trabajo de la Agencia Nacional para los Servicios Sanitarios Regionales, AGENAS, recordando que la Circular 10 de 2026 representa un punto de partida, y no de llegada, de un recorrido en continua evolución. Distinguió con claridad entre la acreditación de los proveedores (quienes imparten formación continuada ECM en simulación) y la acreditación institucional, subrayando que la Comisión Nacional ECM está elaborando requisitos específicos para identificar quién puede realmente calificarse como proveedor de simulación. «¿Las principales dificultades?», subraya Sebastiani, «El tiempo y el dinero: la simulación tiene costes importantes, pero los beneficios, ampliamente documentados, justifican la inversión».
Las barreras regionales y la necesidad de una alianza
El Dr. Ottavio Alessandro Nicastro, de la Comisión de Salud de la Conferencia de las Regiones, identificó en las barreras culturales el principal obstáculo para la integración de la simulación en la gestión del riesgo. Persiste, de hecho, la percepción de la simulación como una metodología meramente formativa, cuando debería ser reconocida como herramienta estratégica de la seguridad de la atención, aplicable al análisis de riesgos, a la identificación de prioridades y a la evaluación de la eficiencia del sistema.
Dos son las palabras clave señaladas como esenciales para superar estas barreras: alianza y gobernanza. Hace falta una alianza entre el mundo del risk management y el de la simulación, reconociendo el interés común por la seguridad del paciente.
El Dr. Nicastro subrayó que no existen respuestas sencillas para problemas de gran complejidad, apelando a la necesidad de enfoques multifactoriales y de proyectos a largo plazo.
Cuatro Regiones, cuatro caminos
Emilia-Romaña. Más allá de la piedra lanzada, el recorrido ha producido una toma de conciencia: además de censar los centros regionales, hacen falta criterios de acreditación objetivos, requisitos estructurales, tecnológicos y organizativos, que deben vincularse a la definición de los proveedores para los créditos ECM en simulación. Ferro dejó a la mesa ministerial una advertencia precisa: las experiencias de simulación deben buscarse también en las organizaciones sanitarias territoriales, además de en los hospitales universitarios y en los IRCCS.
Toscana. Francesco Venneri condensó su posición en un mantra: «no blame, no shame, frame to change». Superar la cultura de la culpa, notificar los eventos sin vergüenza (sobre todo los que no causan daño, los más valiosos para aprender), construir un marco regulador que defina funciones, competencias y certificaciones, y tener el valor de cambiar. «El risk management», añadió, «debe acercarse a los ciudadanos y salir del perímetro asegurador. Y debe medir: reinvertir en seguridad lo que se ahorra en litigios».
Lombardía. Paola Colombo describió un compromiso institucional estructurado: la Consejería y la Dirección General de Bienestar han incluido la simulación en las reglas de sistema para los directores generales y en el plan anual de risk management. El campo de aplicación, el área obstétrica, se eligió desde abajo, por un grupo ya activo en la vigilancia perinatal. Sigue abierto el frente cultural: la simulación saca a la superficie las non-technical skills y los problemas organizativos subyacentes a los eventos adversos, y el risk manager se convierte en el nexo entre las necesidades clínicas y las direcciones estratégicas.
Véneto. Stefano Kusstatscher recordó la Escuela Superior de Formación regional y los dos grandes centros de Padua y Verona, subrayando la complementariedad entre la simulación de alta complejidad en los centros estructurados (cuidados intensivos, medicina de urgencias, traumatología) y la simulación in situ, más eficaz en los aspectos organizativos. La propuesta más original de la jornada fue suya: implicar a los risk manager en el diseño de los cursos, dotándolos de fichas de evaluación capaces de hacer emerger los defectos organizativos que hay detrás de los errores de los alumnos. Un círculo virtuoso que lleva el debriefing al interior de la mejora de la organización.
La perspectiva de la organización sanitaria
Carla Destro, directora sanitaria del Hospital Universitario de Padua (Azienda Ospedale-Università di Padova), recordó dos premisas fundamentales: la fuerte alianza con la Universidad, que estimula saltos de calidad no siempre posibles en otros contextos, y la responsabilidad de la dirección estratégica a la hora de adoptar el riesgo clínico como enfoque metodológico de la cotidianidad. El mapa de riesgos debe constituir la herramienta de partida de la que derivar las necesidades de simulación, en una óptica de prevención proactiva, formación adecuada y optimización de los costes. La conciencia de la limitación de los recursos públicos exige rigor en la planificación y realismo, sin renunciar al objetivo de una sanidad cada vez más segura y cercana al ciudadano.
«La palabra culpa debería abolirse»
Antonio Parbonetti, vicerrector de la Universidad de Padua, ilustró una estrategia universitaria basada en recursos adicionales para proyectos innovadores y en la cofinanciación de las estructuras. «La simulación», recordó, «es una potente herramienta de integración entre docencia, investigación y asistencia, y puede convertirse ella misma en herramienta de investigación». Sobre el error: la palabra «culpa» debería abolirse en las organizaciones, porque el error es casi siempre el síntoma de una cadena con un agujero, no de la responsabilidad de un individuo.
La contribución de la sociedad científica
El Dr. Marco De Luca, en representación de la SIMMED, retomó la palabra clave «alianza». La Sociedad, con más de dieciséis años de experiencia, se propone como interlocutor capaz de compartir con las instituciones y con otras sociedades científicas no solo las competencias adquiridas, sino también los errores cometidos, para que no se repitan. El carácter multiprofesional de la SIMMED, que integra a médicos, enfermeros, risk manager, ingenieros, tecnólogos y psicólogos, representa un valor añadido para una lectura sistémica del fenómeno de la simulación. Más allá del papel tradicional de metodólogos, los simulacionistas pueden y deben asumir un papel de diseñadores, capaces de identificar la mejor simulación para cada contexto, evento y estructura.
Reflexiones desde el público
El Dr. Tommaso Bellandi, director de la Unidad de Seguridad del Paciente de la Azienda USL Toscana Nord Ovest (Servicio de Salud de la Toscana Noroeste), planteó por último tres reflexiones operativas: la necesidad de simplificar la participación del personal en las simulaciones, superando las rigideces normativas en materia de reconocimiento de las horas y de los créditos ECM; la exigencia de valorizar profesionalmente a quienes hacen simulación, también mediante cargos dedicados y estructuras organizativas reconocidas; y la oportunidad de implicar a los ciudadanos como pacientes simulados adecuadamente formados, tanto para la formación de los clínicos en comunicación como para la integración de los sistemas de evaluación.
Consideraciones finales
De la mesa redonda emerge con claridad una convergencia sustancial entre los distintos niveles del sistema: la simulación ya no puede quedar confinada a la dimensión formativa, sino que debe ser reconocida como herramienta estratégica de gobernanza clínica, de análisis proactivo de los procesos y de gestión del riesgo. El cambio que se requiere es ante todo cultural, pero exige paralelamente decisiones políticas, normativas y económicas coherentes.
«El objetivo del congreso era crear un momento de intercambio concreto entre todos los actores implicados en la simulación en sanidad», explica Giulia Mormando, investigadora de la Universidad de Padua y miembro del Comité Científico del evento. «Ver reunidos en torno a la misma mesa a representantes de las instituciones, del Ayuntamiento, de la universidad, de las sociedades científicas y de la organización sanitaria para debatir sobre el futuro de la simulación ha sido un resultado importante. El diálogo iniciado ha puesto de manifiesto una voluntad común de construir alianzas y una visión compartida con las instituciones, entre las regiones y con Agenas, para promover la simulación como parte integrante de los sistemas sanitarios para la seguridad de la atención».
En la misma línea, Francesco Bassan, coordinador del Grupo de Estudio de Risk Management y Simulación de SIMMED y miembro del Comité Científico, enmarca la cuestión en términos de derecho:
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