Un ensayo controlado aleatorizado realizado en 13 hospitales toscanos demuestra que un itinerario formativo basado en la tele-simulación aumenta significativamente los niveles de empatía en los médicos recién contratados. Estructurado según el modelo Kalamazoo, el curso online de 12 horas combinó role-play, simulación con pacientes estandarizados y retroalimentación personalizada. Los resultados abren nuevas perspectivas para la formación relacional en sanidad: la empatía no es un don innato, sino una competencia clínica medible y entrenable.
«Doctor, no sé muy bien cómo explicárselo…» El paciente estandarizado se detiene. Sabe ya que esa pausa es la verdadera prueba. No espera el diagnóstico: espera una mirada, una pregunta, una señal de que al otro lado hay alguien que escucha de verdad. Quien trabaja con pacientes conoce el poder de ese momento suspendido, y sabe lo difícil que es enseñarlo. Un estudio multicéntrico realizado en Toscana demuestra, sin embargo, que es posible: la empatía se entrena, se mide, se desarrolla. También en una televisita simulada.
Empatía y cuidado: una competencia clínica que hay que entrenar
La empatía se considera hoy uno de los pilares de la relación médico-paciente [1]. Aunque es un concepto multidimensional [2], se define como «un comportamiento que permite comprender la experiencia del otro, distinguiéndola de la propia, produciendo efectos positivos en ambas partes de la relación» [3]. Las evidencias muestran que la empatía del profesional sanitario se asocia a numerosos beneficios: mayor satisfacción de pacientes y cuidadores, reducción de la ansiedad y el malestar del paciente, mejor adherencia terapéutica y mejores resultados clínicos [4]. También para los profesionales de la salud, la empatía representa un factor protector, capaz de reducir litigios y proteger frente al burnout.
Las capacidades empáticas no son estáticas ni innatas; pueden cambiar a lo largo de la vida y desarrollarse mediante la formación. Numerosas revisiones de la literatura demuestran que los entrenamientos en comunicación aumentan los niveles de empatía en los profesionales sanitarios [5-6], especialmente cuando incluyen métodos formativos específicos y retroalimentación personalizada.
La formación tradicional en competencias comunicativas presenta limitaciones significativas: la empatía tiende a reducirse durante el itinerario universitario y en los primeros años de la carrera clínica [7-8]. Los datos científicos ponen de manifiesto la necesidad de enfoques formativos más eficaces y de instrumentos innovadores como la simulación, particularmente prometedora también en contextos de telemedicina y televisitas.
Los datos científicos ponen de manifiesto la necesidad de enfoques formativos más eficaces y de instrumentos innovadores como la simulación.
La simulación comunicativa y el modelo Kalamazoo
En el campo de la comunicación clínica, una de las referencias más consolidadas es el Kalamazoo Consensus Statement (KCS) [9], que identifica siete elementos esenciales de la comunicación médico-paciente y promueve un aprendizaje orientado a la tarea y centrado en el paciente.
El modelo Kalamazoo se ha aplicado en numerosos contextos formativos [10-16]. Su difusión está ligada a la posibilidad de traducir los principios comunicativos en comportamientos observables y evaluables, una característica que lo hace particularmente adecuado para la simulación.
Con la difusión de la telemedicina, los principios de la comunicación centrada en el paciente se han extendido a la tele-simulación. Entrenar y evaluar en un entorno simulado los comportamientos comunicativos permite adaptar estos modelos a la visita a distancia. La empatía se convierte así en una competencia formativa prioritaria también en el contexto de la televisita.
Televisita simulada: el itinerario formativo
Para evaluar el impacto de la formación comunicativa en tele-simulación, se realizó un estudio aleatorizado controlado multicéntrico [17] entre septiembre de 2021 y abril de 2022, que involucró a médicos recién contratados en 13 hospitales de la Toscana noroccidental. Se reclutaron en total 129 médicos de entre 31 y 42 años, asignados aleatoriamente a un grupo que recibió la formación (72 participantes) o a un grupo de control (57 participantes). Todos los participantes realizaron inicialmente una televisita simulada de 45 minutos con un paciente estandarizado. Al finalizar la experiencia, los médicos del grupo formado recibieron una retroalimentación personalizada por parte de un docente del curso y fueron invitados a participar en un curso de comunicación, mientras que el grupo de control no recibió retroalimentación ni formación inmediata. Los niveles de empatía se midieron en ambos grupos antes de la intervención y tras 4 a 6 semanas.
El entrenamiento, estructurado según el modelo comunicativo evidence-based del Kalamazoo Consensus Statement, se impartió íntegramente en línea durante una duración total de 12 horas e incluía actividades de simulación y role-play acompañadas por una retroalimentación individual estructurada. La simulación constituía el núcleo metodológico del curso, permitiendo observar, discutir y repetir los comportamientos comunicativos, consolidando el aprendizaje.
Las sesiones formativas abordaban las principales dimensiones de la comunicación centrada en el paciente: desde la apertura y estructuración de la entrevista hasta la facilitación del relato del paciente, desde la escucha activa hasta la comunicación paraverbal. Se dedicaba una atención específica al desarrollo de la empatía y a la comprensión de la perspectiva del paciente. El objetivo general del itinerario era favorecer el paso de un enfoque centrado en la enfermedad a uno centrado en la persona.
La empatía aumenta con la formación
Los resultados del estudio muestran una mejora significativa en las puntuaciones de empatía en el grupo que recibió la formación, evaluadas mediante dos instrumentos validados: el Toronto Empathy Questionnaire (TEQ) y la Balanced Emotional Empathy Scale (BEES). Tanto en la escala TEQ como en la BEES, los participantes formados registraron un aumento significativo de las puntuaciones, mientras que el grupo de control mostró una ligera disminución en la primera y ninguna variación detectada en la segunda. En síntesis, los médicos que no habían seguido el entrenamiento mantuvieron valores estables o en descenso, mientras que quienes habían participado en la tele-simulación mostraron una mejora medible y coherente con el objetivo formativo. Como ya se ha documentado en la literatura, las mujeres presentaban puntuaciones iniciales más elevadas que los hombres; tras la formación ambos géneros mostraron progresos, manteniendo las diferencias de partida.
Empatía entre simulación e innovación
Los resultados del estudio confirman que la empatía puede enseñarse y entrenarse, y que la simulación se revela como uno de los instrumentos más eficaces para hacerlo. A través de la simulación, los participantes viven la relación con el paciente, experimentando las dinámicas comunicativas en primera persona. Al mismo tiempo, el entorno simulado y la retroalimentación personalizada garantizan seguridad psicológica. De este modo, se favorece el aprendizaje conductual.
Un elemento innovador del estudio fue la modalidad de impartición del curso, totalmente en línea. A pesar del debate sobre la eficacia de la formación a distancia para las competencias relacionales, los resultados demuestran que también a través de la tele-educación la empatía puede desarrollarse eficazmente. La simulación en línea puede ser altamente interactiva y la retroalimentación individual mantiene intacta su eficacia, permitiendo a los participantes consolidar comportamientos empáticos concretos.
Además de los efectos formativos, la tele-simulación ofrece ventajas prácticas significativas:
- Permite reducir los costes.
- Involucra a participantes desde sedes remotas.
- Amplía la formación a más personas sin aumentar proporcionalmente los recursos y el tiempo de los formadores.
Dado que la telemedicina está destinada a crecer, entrenar la empatía en la televisita se convierte en parte integrante de la competencia clínica contemporánea, transformando la relación médico-paciente también en contextos mediados por la tecnología.
Implicaciones para la formación sanitaria
Los resultados del estudio tienen importantes implicaciones para el diseño de los programas formativos en el sector sanitario. Confirman que la empatía no es simplemente un rasgo personal innato, sino una competencia que puede enseñarse y desarrollarse tempranamente en la carrera de los profesionales. Para favorecer su adquisición, es fundamental adoptar métodos activos, que vayan más allá de las clases teóricas y pongan a los participantes en relación concreta con el paciente. En este contexto, la simulación se confirma como particularmente eficaz, ofreciendo un entorno seguro en el que observar, ejercitar y mejorar los comportamientos comunicativos. La experiencia demuestra además que la tele-simulación representa una solución práctica y replicable a gran escala, capaz de extender la formación también a médicos que operan en sedes distintas. Intervenir tempranamente es crucial puesto que la empatía tiende a disminuir durante la formación universitaria y en los primeros años de actividad clínica.
Conclusiones
Este estudio demuestra que un curso de comunicación basado en la simulación de la televisita, estructurado según el modelo Kalamazoo, es capaz de aumentar significativamente las puntuaciones de empatía en los médicos recién contratados frente a un grupo de control. Los resultados confirman que la empatía es una competencia entrenable y que la simulación, también en formato en línea, representa un instrumento para desarrollarla de manera concreta. En un sistema sanitario cada vez más digital, integrar la tele-simulación en la formación relacional no solo es viable, sino necesario. Promover la empatía a través de la simulación significa reforzar la calidad de la relación de cuidado y, en última instancia, mejorar los resultados tanto para los pacientes como para los profesionales.
Este artículo se ha elaborado en colaboración con «Il colloquio clinico: Rivista italiana di comunicazione sanitaria» (La entrevista clínica: Revista italiana de comunicación sanitaria).
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[4] Ardis S. Empatia. Impararla e insegnarla. 2025.
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