El metaverso natural del nacimiento: la simulación mental

Paolo Gastaldi
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El cerebro no siempre distingue entre lo real y lo imaginado. Es sobre este principio neurocientífico que nace el metaverso natural del nacimiento: una herramienta de simulación mental que, a través de una voz narradora, sumerge a matronas y ginecólogos en la experiencia del parto sin exponer a los pacientes a riesgos. Accesible, escalable, a coste cero. Una herramienta sencilla pero poderosa para la formación obstétrica, presentada en el Congreso SIMMED 2025.

Imagina ser una matrona. Tus manos guían una cabeza que está a punto de venir al mundo. Sientes la presión, el calor, la tensión del momento. Luego abres los ojos: estás sentada en una sala de formación, con diez colegas a tu alrededor. Ningún paciente. Ningún riesgo. Y sin embargo, tu cerebro acaba de vivir esa experiencia como si fuera real.

No es magia. Es neurociencia. Y es el principio sobre el que se fundamenta la simulación mental aplicada al nacimiento.

El cerebro no siempre distingue entre lo real y lo imaginado

Para entender por qué funciona la simulación mental, hay que mirar dentro del cerebro. Las emociones nacen en el palencéfalo, la parte más antigua del sistema nervioso central, que comprende estructuras como la amígdala, el hipocampo, la ínsula y la corteza cingulada anterior. Esta región reacciona de forma rápida y automática a los estímulos: antes incluso de que la corteza cerebral procese conscientemente lo que está ocurriendo, el palencéfalo ya ha respondido.

El punto clave es que el palencéfalo no distingue con precisión entre un estímulo sensorial real y uno evocado a través de la narración, el recuerdo o la fantasía. Cuando imaginamos realizar un gesto, se activan las mismas áreas motoras que se activarían al ejecutarlo realmente. Evocar una emoción mentalmente la convierte en fisiológicamente real, al menos en parte.

La percepción, por otro lado, nunca es neutra: la condición emocional, las experiencias previas y la perspectiva del observador cambian constantemente el contenido de lo que percibimos (Nardone, 2019). Y puesto que la mayor parte de las interacciones entre percepción y emoción ocurre por debajo del nivel de consciencia (Koch, 2012), los procesos cognitivos no dirigen las emociones: llegan después (Searle, 1990).

Este es el fundamento neurocientífico de la simulación mental. No un truco psicológico: una característica estructural del sistema nervioso humano.

Cinco zonas para aprender sin cometer errores con los pacientes

En 2017, Roussin y Weinstock del Boston Children’s Hospital racionalizaron el concepto de simulación en el ámbito sanitario con un modelo que se ha convertido en referencia: las cinco zonas de simulación.

Se parte de la Zona 0, la más íntima: autoevaluación, mentalización, reflexión individual. Aquí es donde se sitúa la simulación mental. En la Zona 1, un grupo de profesionales profundiza en un procedimiento técnico con la guía de un instructor. La Zona 2 introduce escenarios clínicos simulados multidisciplinares, con posibilidad de juegos de rol. La Zona 3 lleva al equipo ya no a un laboratorio de simulación, sino directamente a los entornos clínicos reales, con alta o baja fidelidad tecnológica. Finalmente, la Zona 4 es la realidad: el momento en que todo lo aprendido se pone verdaderamente en práctica, mientras se continúa reflexionando y aprendiendo.

La lógica es precisa: se parte desde el interior, desde la mente del profesional individual, para llegar progresivamente a la complejidad del mundo real, sin exponer nunca a los pacientes a los riesgos del proceso de aprendizaje.

¿Funciona realmente la simulación mental?

Las pruebas científicas existen, pero con distinciones importantes. Para las habilidades técnicas, como la administración de anestesia epidural y los procedimientos laparoscópicos, la literatura confirma la eficacia de la simulación mental (Lim et al., 2016; Paige et al., 2015; Hayter et al., 2013). Para las habilidades sociales y relacionales, también llamadas no técnicas, como el trabajo en equipo y los principios del Crisis Resource Management (CRM), la investigación aún está en curso: las pruebas todavía no son sólidas.

Una evolución interesante es la Visually Enhanced Mental Simulation (VEMS): enriquece la simulación mental clásica con el «pensamiento en voz alta» y sencillos soportes visuales, como un simple póster del paciente, para hacer visibles las acciones imaginadas por los participantes durante un escenario (Burbach et al., 2015; Dogan et al., 2021). Un enfoque híbrido, de bajo coste tecnológico pero de alto impacto cognitivo.

Cabe señalar que la visualización ya se utiliza en salutogénesis para ayudar a las mujeres a vivir de manera inmersiva la experiencia del nacimiento (Garelli, 2022): un ámbito que confirma lo sutil que es la frontera entre la preparación mental y la respuesta fisiológica.

Ilustraciones de Fiammetta Ciavurro

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Nace el metaverso natural

He aquí el concepto más original presentado en el Congreso SIMMED 2025 el metaverso natural del nacimiento. El nombre es deliberadamente provocador. El metaverso tecnológico utiliza visores digitales tridimensionales para sumergirte en una realidad virtual artificial. El metaverso natural utiliza algo más potente y más antiguo: una voz.

La herramienta es un vídeo guiado por una voz narradora que acompaña a quien escucha en la experiencia inmersiva de una matrona en la sala de partos. Sin hardware sofisticado, sin visores ni salas equipadas. Los ojos se cierran, la voz describe, el cerebro construye.

El mecanismo aprovecha cuatro canales perceptivos de manera dirigida:

  • Canal visual interno: ojos cerrados, la voz describe un cuadro que hay que reconstruir mentalmente.
  • Canal visual externo: una imagen real utilizada en sentido metafórico para evocar un momento del nacimiento.
  • Canal auditivo: sonidos que reconstruyen una situación clínica.
  • Canal cinestésico: la voz pide concentrarse en una parte del cuerpo y imaginar realizar un gesto, como si fuera la realidad.

Esta herramienta se sitúa exactamente en la Zona 0 de la simulación: individual, interior, accesible para cualquiera, en cualquier lugar.

Por qué esto cambia las cosas

La asistencia al nacimiento es uno de esos ámbitos donde arte y ciencia se encuentran de manera extraordinaria. Para una mujer es un evento único e irrepetible. Para quienes la asisten, la matrona, el ginecólogo, es una experiencia humana que se renueva cada vez, con una responsabilidad enorme.

Formar a estos profesionales requiere herramientas a la altura. La simulación de alta fidelidad, maniquíes robóticos, quirófanos simulados, es valiosa pero costosa y no siempre accesible. La simulación mental, y en particular el metaverso natural, abre un espacio diferente: democrático, escalable, neurocientíficamente fundamentado.

El mensaje es sencillo: no siempre se necesita un simulador tecnológico para aprender. A veces basta con cerrar los ojos y escuchar.

Un agradecimiento a Giulia Greco, actriz, la voz narradora en el vídeo, a Ilaria Perilli, matrona, y a Stefania Onorati, enfermera profesional

Bibliografía

Burbach B, Barnason S, Thompson SA. Using «Think Aloud» to capture clinical reasoning during patient simulation. Int J Nurs Educ Scholarsh [Internet]. 2015;12(1):1–7.

Capogna G, Ingrassia PL, et al. Debriefing strategico per la simulazione avanzata Springer 2022

Dogan B PN, Alinier G. A form of mental simulation with significant enhancements enabling teamwork training. International Journal of Healthcare Simulation. 2021;1(1):56–60

Garelli S La visualizzazione in salutogenesi Gli Elementali 2022

Hayter MA, Bould MD, Afsari M, Riem N, Chiu M, Boet S. Does warm-up using mental practice improve crisis resource management performance? A simulation study. Br J Anaesth [Internet]. 2013;110(2):299–304

Koch C. (2012). Consciousness: Confessions of a Romantic Reductionist. Boston: The MIT Press.

Lim G, Krohner RG, Metro DG, Rosario BL, Jeong JH, Sakai T. Low-Fidelity Haptic Simulation Versus Mental Imagery Training for Epidural Anesthesia Technical Achievement in Novice Anesthesiology Residents: A Randomized Comparative Study. Anesth Analg. 2016;122(5):1516–23

Nardone G. (2019) Emozioni: istruzioni per l’uso, Adriano Salani Editore

Paige JT, Yu Q, Hunt JP, Marr AB, Stuke LE. Thinking it through: Mental rehearsal and performance on 2 types of laparoscopic cholecystectomy simulators. J Surg Educ [Internet]. 2015;72(4):740–8.

Roussin CJ, Weinstock P. SimZones: An Organizational Innovation for Simulation Programs and Centers. Acad Med. 2017 Aug;92(8):1114-1120. doi: 10.1097/ACM.0000000000001746. PMID: 28562455.

Searle JR. (1990). The Mystery of Consciousness. London: Granta Books.


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El cerebro no siempre distingue entre lo real y lo imaginado. Es sobre este principio neurocientífico que nace el metaverso natural del nacimiento: una herramienta de simulación mental que, a través de una voz narradora, sumerge a matronas y ginecólogos en la experiencia del parto sin exponer a los pacientes a riesgos. Accesible, escalable, a coste cero. Una herramienta sencilla pero poderosa para la formación obstétrica, presentada en el Congreso SIMMED 2025.

Imagina ser una matrona. Tus manos guían una cabeza que está a punto de venir al mundo. Sientes la presión, el calor, la tensión del momento. Luego abres los ojos: estás sentada en una sala de formación, con diez colegas a tu alrededor. Ningún paciente. Ningún riesgo. Y sin embargo, tu cerebro acaba de vivir esa experiencia como si fuera real.

No es magia. Es neurociencia. Y es el principio sobre el que se fundamenta la simulación mental aplicada al nacimiento.

El cerebro no siempre distingue entre lo real y lo imaginado

Para entender por qué funciona la simulación mental, hay que mirar dentro del cerebro. Las emociones nacen en el palencéfalo, la parte más antigua del sistema nervioso central, que comprende estructuras como la amígdala, el hipocampo, la ínsula y la corteza cingulada anterior. Esta región reacciona de forma rápida y automática a los estímulos: antes incluso de que la corteza cerebral procese conscientemente lo que está ocurriendo, el palencéfalo ya ha respondido.

El punto clave es que el palencéfalo no distingue con precisión entre un estímulo sensorial real y uno evocado a través de la narración, el recuerdo o la fantasía. Cuando imaginamos realizar un gesto, se activan las mismas áreas motoras que se activarían al ejecutarlo realmente. Evocar una emoción mentalmente la convierte en fisiológicamente real, al menos en parte.

La percepción, por otro lado, nunca es neutra: la condición emocional, las experiencias previas y la perspectiva del observador cambian constantemente el contenido de lo que percibimos (Nardone, 2019). Y puesto que la mayor parte de las interacciones entre percepción y emoción ocurre por debajo del nivel de consciencia (Koch, 2012), los procesos cognitivos no dirigen las emociones: llegan después (Searle, 1990).

Este es el fundamento neurocientífico de la simulación mental. No un truco psicológico: una característica estructural del sistema nervioso humano.

Cinco zonas para aprender sin cometer errores con los pacientes

En 2017, Roussin y Weinstock del Boston Children’s Hospital racionalizaron el concepto de simulación en el ámbito sanitario con un modelo que se ha convertido en referencia: las cinco zonas de simulación.

Se parte de la Zona 0, la más íntima: autoevaluación, mentalización, reflexión individual. Aquí es donde se sitúa la simulación mental. En la Zona 1, un grupo de profesionales profundiza en un procedimiento técnico con la guía de un instructor. La Zona 2 introduce escenarios clínicos simulados multidisciplinares, con posibilidad de juegos de rol. La Zona 3 lleva al equipo ya no a un laboratorio de simulación, sino directamente a los entornos clínicos reales, con alta o baja fidelidad tecnológica. Finalmente, la Zona 4 es la realidad: el momento en que todo lo aprendido se pone verdaderamente en práctica, mientras se continúa reflexionando y aprendiendo.

La lógica es precisa: se parte desde el interior, desde la mente del profesional individual, para llegar progresivamente a la complejidad del mundo real, sin exponer nunca a los pacientes a los riesgos del proceso de aprendizaje.

¿Funciona realmente la simulación mental?

Las pruebas científicas existen, pero con distinciones importantes. Para las habilidades técnicas, como la administración de anestesia epidural y los procedimientos laparoscópicos, la literatura confirma la eficacia de la simulación mental (Lim et al., 2016; Paige et al., 2015; Hayter et al., 2013). Para las habilidades sociales y relacionales, también llamadas no técnicas, como el trabajo en equipo y los principios del Crisis Resource Management (CRM), la investigación aún está en curso: las pruebas todavía no son sólidas.

Una evolución interesante es la Visually Enhanced Mental Simulation (VEMS): enriquece la simulación mental clásica con el «pensamiento en voz alta» y sencillos soportes visuales, como un simple póster del paciente, para hacer visibles las acciones imaginadas por los participantes durante un escenario (Burbach et al., 2015; Dogan et al., 2021). Un enfoque híbrido, de bajo coste tecnológico pero de alto impacto cognitivo.

Cabe señalar que la visualización ya se utiliza en salutogénesis para ayudar a las mujeres a vivir de manera inmersiva la experiencia del nacimiento (Garelli, 2022): un ámbito que confirma lo sutil que es la frontera entre la preparación mental y la respuesta fisiológica.

Ilustraciones de Fiammetta Ciavurro

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Nace el metaverso natural

He aquí el concepto más original presentado en el Congreso SIMMED 2025: el metaverso natural del nacimiento. El nombre es deliberadamente provocador. El metaverso tecnológico utiliza visores digitales tridimensionales para sumergirte en una realidad virtual artificial. El metaverso natural utiliza algo más potente y más antiguo: una voz.

La herramienta es un vídeo guiado por una voz narradora que acompaña a quien escucha en la experiencia inmersiva de una matrona en la sala de partos. Sin hardware sofisticado, sin visores ni salas equipadas. Los ojos se cierran, la voz describe, el cerebro construye.

El mecanismo aprovecha cuatro canales perceptivos de manera dirigida:

  • Canal visual interno: ojos cerrados, la voz describe un cuadro que hay que reconstruir mentalmente.
  • Canal visual externo: una imagen real utilizada en sentido metafórico para evocar un momento del nacimiento.
  • Canal auditivo: sonidos que reconstruyen una situación clínica.
  • Canal cinestésico: la voz pide concentrarse en una parte del cuerpo y imaginar realizar un gesto, como si fuera la realidad.

Esta herramienta se sitúa exactamente en la Zona 0 de la simulación: individual, interior, accesible para cualquiera, en cualquier lugar.

Por qué esto cambia las cosas

La asistencia al nacimiento es uno de esos ámbitos donde arte y ciencia se encuentran de manera extraordinaria. Para una mujer es un evento único e irrepetible. Para quienes la asisten, la matrona, el ginecólogo, es una experiencia humana que se renueva cada vez, con una responsabilidad enorme.

Formar a estos profesionales requiere herramientas a la altura. La simulación de alta fidelidad, maniquíes robóticos, quirófanos simulados, es valiosa pero costosa y no siempre accesible. La simulación mental, y en particular el metaverso natural, abre un espacio diferente: democrático, escalable, neurocientíficamente fundamentado.

El mensaje es sencillo: no siempre se necesita un simulador tecnológico para aprender. A veces basta con cerrar los ojos y escuchar.

Un agradecimiento a Giulia Greco, actriz, la voz narradora en el vídeo, a Ilaria Perilli, matrona, y a Stefania Onorati, enfermera profesional

Bibliografía

Burbach B, Barnason S, Thompson SA. Using «Think Aloud» to capture clinical reasoning during patient simulation. Int J Nurs Educ Scholarsh [Internet]. 2015;12(1):1–7.

Capogna G, Ingrassia PL, et al. Debriefing strategico per la simulazione avanzata Springer 2022

Dogan B PN, Alinier G. A form of mental simulation with significant enhancements enabling teamwork training. International Journal of Healthcare Simulation. 2021;1(1):56–60

Garelli S La visualizzazione in salutogenesi Gli Elementali 2022

Hayter MA, Bould MD, Afsari M, Riem N, Chiu M, Boet S. Does warm-up using mental practice improve crisis resource management performance? A simulation study. Br J Anaesth [Internet]. 2013;110(2):299–304

Koch C. (2012). Consciousness: Confessions of a Romantic Reductionist. Boston: The MIT Press.

Lim G, Krohner RG, Metro DG, Rosario BL, Jeong JH, Sakai T. Low-Fidelity Haptic Simulation Versus Mental Imagery Training for Epidural Anesthesia Technical Achievement in Novice Anesthesiology Residents: A Randomized Comparative Study. Anesth Analg. 2016;122(5):1516–23

Nardone G. (2019) Emozioni: istruzioni per l’uso, Adriano Salani Editore

Paige JT, Yu Q, Hunt JP, Marr AB, Stuke LE. Thinking it through: Mental rehearsal and performance on 2 types of laparoscopic cholecystectomy simulators. J Surg Educ [Internet]. 2015;72(4):740–8.

Roussin CJ, Weinstock P. SimZones: An Organizational Innovation for Simulation Programs and Centers. Acad Med. 2017 Aug;92(8):1114-1120. doi: 10.1097/ACM.0000000000001746. PMID: 28562455.

Searle JR. (1990). The Mystery of Consciousness. London: Granta Books.


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